Este post no lo quiero escribir para expresar mi opinión respecto a esta semana tan grande, este post va dedicado a estas personas, amigos, conocidos o simplemente fervientes cofrades que cuentan los minutos a lo largo de un año entero para volver a ver salir a su hermandad.
Esta espera, para la persona que vive y respira toda su vida alrededor de este sentimiento lo es todo. Y por culpa de la madre naturaleza que tantas y tantas penurias hace pasar en el mundo, estos cofrades ven truncadas todas sus ilusiones, todos sus proyectos y toda la pasión que contienen durante tanto tiempo.
Maldito tiempo, maldito seas!!! Exclamaran muchos al mirar para arriba viendo como el momento de la salida de su hermandad se acerca y esas nubes amenazantes no dejan de acecharlos.
Sé cómo se debe de sentir el hermano que ve truncada su pasión por unas horas de mal tiempo, y aunque yo no sea un fervoroso cofrade me duele, y miro hacia arriba a todas horas, y pienso en personas que no conozco, en como lo estarán pasando estos días, es como un gusanillo en la barriga pero que te mata poco a poco, pienso en esos niños los cuales sus padres han inculcado esta pasión desde que nacieron y me duele.
Y con esto termino, no soy cofrade y creo que nunca lo seré (con los años tal vez si) pero me uno a estas personas que en estos momentos ven como su pasión no será recompensada un año más así que aunque sirva de poco consuelo ahí va mi apoyo total y mi irrisorio consejo, llevadera es la labor cuando muchos comparten la misma fatiga.